Mostrando entradas con la etiqueta GIUSEPPE GIACOSA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GIUSEPPE GIACOSA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de enero de 2008

LA PARTIDA DE AJEDREZ

En la entrada de hoy pretendemos mostrar la pervivencia de un tema ajedrecístico a lo largo de los siglos y ver la manera en que se plasmó en distintos momentos históricos y a través de artes diversas.

Cuenta la historia de una peligrosa seducción que se produjo en el transcurso de una partida de ajedrez. Y vamos a verla al revés de como sucedió. Esto es, empezando por lo más moderno.



El cuadro que encabeza estas líneas se titula “La partida de ajedrez” y fue pintado a finales del siglo XIX por el artista italiano Gerolamo Induno. Induno fue uno de los más conspicuos representantes del arte del Risorgimento y su obra se centró en la elaboración de escenas de género donde mostraba la cotidianeidad burguesa y en la representación de escenas sacadas de la literatura de la época.

Este es el caso de “La partida de ajedrez” que ilustra un pasaje de la obra de idéntico título compuesta por Giuseppe Giacosa en 1871.

La obra, ambientada en el siglo XIV, cuenta la historia de Renato, un viejo señor feudal, y de su hija Yolanda. Ambos viven aislados en un castillo en los Alpes. Pese a la insistencia de su padre, Yolanda rechaza tomar marido y vive dedicada al cuidado de su padre y al juego del ajedrez en el que se ha convertido en una experta.

Un día, la monótona vida del castillo se ve rota por la llegada de un antiguo camarada de armas de Renato, el conde Oliverio de Fombrone, y su paje Fernando. Éste es un joven apuesto y valeroso pero su orgullo molesta a Renato. El enojo de éste alcanza su cenit cuando el joven le dice que aprendió los difíciles movimientos del ajedrez y que nadie le supera en dicho juego. Decidido a dar una lección al paje le insta a jugar contra su hija:

Renato
Perderás, lo predigo.
Fernando
Ya veremos, ¿y la apuesta?
Renato
¿La apuesta? Si vences te daré por esposa a mi hija Yolanda.
Fernando
¿Y si pierdo?
Renato
La muerte
Fernando
La oferta es demasiado buena para aponerle un reparo.

La partida pronto toma mal cariz para Fernando quien rápidamente pierde una pieza. Pero Yolanda, mientras juega y conversa ocasionalmente con el joven, se va enamorando de él. Comienza a advertirle sus jugadas débiles, pero al darse cuenta de que ni aún así va a lograr Fernando superarla, empieza ella misma a hacer jugadas flojas hasta quedar en una posición desesperada. Este es el momento elegido por Induno para su obra. El diálogo que se desarrolla es el siguiente:

Renato

Fernando, escúchame. Suspende el juego. Estaba loco cuando te lancé este desafío. Elige entre mis castillos, el más grande, el más rico, es tuyo. Pero cancela este pacto imposible. Devuélveme el compromiso. Te haré rico y noble... Es un padre quine te lo pide.

Fernando.

Señor, ante tal oferta solo tengo una respuesta: amo a su hija. Conde, tengo su palabra.

Yolanda, temiendo quizá la insistencia de Renato, mueve ella misma una pieza de Fernando y se da jaque mate. El drama ha terminado, Fernando y Yolanda contraerán matrimonio.



La obra obtuvo un gran éxito en Italia. Si el amable lector desea hacerse una idea de cómo se representaba, la siguiente foto recoge una función de 1873, por tanto casi contemporánea a la publicación del libro, a cargo de la compañía de Luigi Bellotti-Bon.



El pintor ha tomado buena nota de lo descrito en la obra. Si comparamos el cuadro con la acotación que abre la obra, tomada directamente de la versión de Francisco Villaespesa, veremos la fidelidad con que el pintor ha seguido al escritor:

Una sala en el castillo de Renato, con las paredes cubiertas de tapices, y el techo de madera artesonada. A la derecha una amplia chimenea, en cuyo frontispicio aparecen pintadas las armas de la casa. Frente a la chimenea, a la izquierda, una gran ventana, con vidrieras emplomadas. En un ángulo de la estancia, junto a la chimenea, se abren dos puertas gemelas: una conduce a las habitaciones interiores, y la otra a la escalera. Escabeles, sillones de alto respaldo, cubiertos con cojines blasonados. Doseles de seda. Bancos y arcones de madera tallada. En el primer término de la izquierda, una mesa con un juego de ajedrez.

Giacosa dice en el prólogo de su obra que se ha inspirado en una antigua fábula para el argumento de su historia. La fábula en cuestión es un antiguo cantar de gesta francés del siglo XIII: Huon de Burdeos.

En efecto, la inspiración en el antiguo cantar es evidente. El libro cuenta las desventuras de Huon que, víctima de una traición, incurre en la enemistad de Carlomagno quien le impone una serie de pruebas aparentemente imposibles de cumplir para otorgarle el perdón. Con la ayuda de Oberón, rey de las hadas, va consiguiendo superarlas.

La aventura ajedrecística tiene lugar cuando Huon es capturado por el emir Yvorin. Como en la obra de Giacosa, el rey pregunta a Huon qué oficios sabe desempeñar. Huon se jacta de dominar muchas artes entre ellas: “se me dan bastante bien las tablas y el ajedrez, juegos en los que no creo que nadie pueda superarme”. El emir, molesto por la vanidad de Huon le propone lo siguiente:

…me gustaría ponerte a prueba en el ajedrez. Tengo una hija de gran belleza, tan maestra en el ajedrez que aún no ha conocido la derrota. Por Mahoma que jugarás con ella con las siguientes condiciones: si te da jaque mate, te cortaré la cabeza; y ahora viene la contrapartida: si consigues que mi hija se declare vencida, entonces prepararé un lecho en mi cámara para que pases la noche con ella a todo tu placer, y, a la mañana siguiente, apenas sea de día, tendrás cien libras de mi tesoro para lo que quieras.

Huon, al igual que Fernando, pronto demuestra su ineptitud para el juego y queda en posición desesperada. Pero al igual que ocurrirá seiscientos años después, la hija del emir Yvorin se enamora de su rival y se deja ganar para salvarle la vida.

Lo que ocurre después difiere con respecto a la obra del siglo XIX: Huon, a pesar del comprensible enfado de la princesa, acepta el dinero pero rehúsa pasar la noche con su salvadora. ¡La verdad es que así no se comporta un caballero!

FICHA TÉCNICA


GEROLAMO INDUNO

LA PARTITA A SCACCHI (1881)
ÓLEO SOBRE LIENZO. 31,5X42,5 cm.
GALLERIA D'ARTE MODERNO DI MILANO



GIUSEPPE GIACOSA

LA PARTIDA DE AJEDREZ. LEYENDA DRMÁTICA EN UN ACTO
BIBLIOTECA DEL TEATRO MUNDIAL. BARCELONA, 1916
TRADUCCIÓN DE FRANCISCO VILLAESPESA


HUON DE BURDEOS
SIRUELA. MADRID, 202.
EDICIÓN DE JAVIER MARTÍN LALANDA