viernes, 21 de julio de 2017

LOS HERMANOS STRACHEY


El crítico y biógrafo Lytton Strachey jugando al ajedrez contra su hermana Marjorie Strachey en una foto anónima de los años 30. Lytton renovó la forma de escribir biografías con un estilo crítico e irreverente.  Marjorie fue maestra, traductora y escritora. Además tuvo una pequeña carrera ajedrecística que puede leerse en el siempre interesante The Streatham & Brixton Chess Blog.

Ambos escritores pertenecieron al muy influyente Grupo de Bloomsbury cuyo miembro más conocido es probablemente Virginia Woolf.

La fotografía, vía wikipedia, esta tomada de la biografía de Lytton Strachey escrita por Michael Holroyd. Lytton Strachey: A Biography (Heinemann, 1967/68)

miércoles, 19 de julio de 2017

NYOTAIMORI AJEDRECÍSTICO

Nyotaimori y nantaimori son los nombres japoneses de una práctica gastronómica que consiste en comer sobre el cuerpo de una mujer desnuda, en el primero de los casos, o en el de un hombre, en el segundo. Al parecer, el intríngulis de esta costumbre radica en que el sushi (o el sashimi) así consumidos aproximan de esta forma su temperatura a la del cuerpo humano, lo que permite que dichos alimentos alcancen el culmen de sus propiedades organolépticas. Eso sin despreciar lo que de sensual pueda tener el asunto.

Las personas que desempeñan la función de bandejas humanas deben someterse a un riguroso entrenamiento y a unos complejos rituales antes de poder ejercer su oficio, entrenamiento y rituales encaminados en su mayor parte a garantizar la seguridad alimentaria de los consumidores.

No menos refinada, si cabe, es la práctica de jugar al ajedrez sobre el cuerpo de una mujer, en este caso semivestida, desarrollada en las playas de los Estados Unidos de América en la década de los 60. Debajo de estas líneas, vemos dos ejemplos en los que los comensales, en vez de arroz blanco aderezado con pescado o verduras, comen piezas de ajedrez. Y ya sabemos los altos grados de sutileza que alcanzan los cambios de piezas en manos de maestros experimentados.

Las fotografías pertenecen al artículo Endless Summer (Un verano interminable), publicado en septiembre de 2014 en el blog Art Skool Damage. Es este un blog «de varia invención» en el que su creador, Christian Montrone, recoge todo tipo de imágenes curiosas.

ART SKOOL DAMAGE : Christian Montone: Endless Summer (Vintage Edition)

ART SKOOL DAMAGE : Christian Montone: Endless Summer (Vintage Edition)

lunes, 17 de julio de 2017

PULPO POR TORRE


Un pulpo gigante, el legendario kraken, captura una torre negra en esta escultura de Leigh Dyer situada en el paraje conocido como Butler's Gap en George Street, en la parte vieja de la ciudad de Hastings. Ciudad de honda tradición ajedrecística, por cierto, y sede de un mítico torneo de ajedrez en el que han participado muchos de los mejores jugadores de la historia (incluidos al menos 9 campeones mundiales) y que se lleva disputando de forma ininterrumpida desde 1920

El autor, el escultor Leigh Dyer, es un autodidacta que trabaja fundamentalmente en la ciudad de Hastings, de donde es nativo, y casi siempre con esculturas públicas realizadas en metal. El conjunto de Butler's Gap, una zona de la ciudad dedicada al ajedrez, está presidida por un tablero de ajedrez gigante y la decoración se complementa con otras esculturas de temática artedrecística. 

Son las blancas las que llevan la mejor parte en esta contienda. Vean si no el espectacular mate que esta anguila gigante blanca da al pobre rey negro.


Las fotografías fueron publicadas en el blog Terry Stacey. A Photographic Diary.

viernes, 14 de julio de 2017

ERIK VOGLER

Un muchacho de quince años caprichoso, atildado y pusilánime no parece el prototipo perfecto para encarnar a un héroe de la literatura juvenil, sin embargo así es Erik Vogler el protagonista de una serie de novelas de Beatriz Osés en las que se mezcla lo paranormal con el suspense.


En la primera novela de la saga, Erik tiene que enfrentarse con un asesino en serie que parece elegir sus víctimas entre las jóvenes promesas del ajedrez alemán. Con algo de ayuda preternatural y acompañado por la música de Schubert para su cuartero La muerte y la doncella y los versos de Goethe para su  poema La danza de la muerte, Erik va solucionando todos los problemas que le van saliendo al paso, por más que su pretensión sea huir de ellos.
¿Qué voy a hacer contigo, Erik? Ni siquiera sabes jugar al ajedrez?
Le espeta el asesino en un momento dado de la aventura a Erik. Y es verdad, la única partida que disputa nuestro dandi en la novela es francamente desalentadora y no les aconsejo que la vean. Están advertidos. 



Tanto las ilustraciones de las cubiertas como las interiores son obra de Iban Barrenetxea.

 FICHA TÉCNICA
BEATRIZ OSÉS
ERIK VOGLER Y LOS CRÍMENES DEL REY BLANCO
EDITORIAL EDEBÉ. MADRID, 2014
ILUSTRACIONES DE IBAN BARRENETXEA

miércoles, 12 de julio de 2017

ELOGIO DE LA LOCURA

¿Qué os puedo decir que ya no sepáis de los cortesanos? Los más sumisos, serviles, estúpidos y abyectos de los hombres. (...) Duermen hasta el mediodía; oyen la misa casi desde la cama, que un curilla a sueldo les dice deprisa y corriendo. Viene luego el desayuno, que apenas terminado, reclama la comida. Siguen a continuación los dados, el ajedrez, juegos de azar, parásitos, bufones, cómicos, cortesanos, chistes y pasatiempos. Todo ello entre sorbete y sorbete. Por fin, la cena, y tras ella, rondas de bebidas, no pocas, por Júpiter. Así, transcurren horas, días, meses y siglos sin ningún tedio de la vida.



FICHA TÉCNICA
ERASMO DE ROTTERDAM
ELOGIO DE LA LOCURA
ALIANZA EDITORIAL. MADRID, 1993
TRADUCCIÓN DE PEDRO RODRÍGUEZ SANTIDRIÁN

MARÍA JOSÉ ACOSTA MALO
ERASMO RECHAZANDO EL AJEDREZ (A LA MANERA DE HOLBEIN), 2017
LÁPIZ SOBRE PAPEL. 16,8 x 21 cm.
COLECCIÓN PARTICULAR

lunes, 10 de julio de 2017

OCÉANO MAR

Océano Mar es la segunda novela del narrador italiano Alessandro Baricco, célebre sobre todo por  la archiconocida novela Seda. En ella, acunados en el vientre del mar, en el vientre de la mar océana, se nos presenta una singular nómina de extraordinarios personajes. Un pintor que harto de trabajar para ricos se retira a pintar el mar con agua de mar, lo que produce lienzos indefectiblemente blancos. Un científico empeñado en encontrar el límite de las cosas que escribe cartas sin dirección, que posteriormente guarda, porque está seguro de que aparecerá una mujer a la que entregárselas. Y aparecer, aparece. Pero son dos, gemelas, y no sabrá descubrir de cuál de las dos se ha enamorado. Un religioso cuya lengua traiciona constantemente a su pensamiento, haciéndole decir cosas insólitas. Una hermosa mujer, confinada por su celoso marido, en una pensión costera. Una adolescente aquejada de una extraña enfermedad que busca en el mar la sanación o la muerte. Y los supervivientes de un famoso naufragio que cultivan en su pecho un feroz rencor.

En un momento dado, un almirante cuyo trabajo es dar veracidad —o no— a las historias que cuentan los marineros de los siete mares, vive una terrible aventura. Esta: 
Le acaeció al almirante Langlais, algún tiempo después de la llegada de Adams, el hallarse en la fastidiosa y banal necesidad de jugarse la vida en un desafío de ajedrez. Junto a su pequeño séquito, fue sorprendido en campo abierto por un bandolero tristemente famoso en la zona por su locura y la crueldad de sus hazañas. En aquella circunstancia, sorprendentemente, se mostró propenso a no ensañarse con sus víctimas. El único retenido fue Langlais, y dejó que los demás volvieran atrás con la misión de reunir la suma, desmesurada, del rescate. Langlais se sabía lo suficientemente rico para poder comprar su libertad. Lo que no podía prever era si el bandolero tendría la suficiente paciencia para saber esperar la llegada de todo aquel dinero. Sintió sobre él, por primera vez en su vida, un punzante olor a muerte.
Pasó dos días vendado y encadenado a un carro que no dejaba nunca de viajar. Al tercer día, lo hicieron bajar. Cuando le quitaron la venda, se encontró sentado frente al bandolero. Entre los dos había una pequeña mesa. Sobre la mesa, un tablero de ajedrez. El bandolero fue lapidario en sus explicaciones. Le concedía una oportunidad. Una partida. Si ganaba, quedaría libre. Si perdía, lo mataría.
Langlais intentó que razonara. Muerto no valía ni un duro, ¿por qué desperdiciar una fortuna semejante?
—No os he preguntado lo que pensáis de ello. Os he pedido un sí o un no. Daos prisa.
Un loco. Aquel era un loco. Langlais comprendió que no tenía elección.
—Como vos queráis —dijo, y bajó la mirada hacia el tablero. No le costó mucho constatar que el bandolero estaba loco, pero con una locura brutalmente astuta. No sólo se había reservado las piezas blancas —hubiera sido estúpido pretender lo contrario—, sino que jugaba, él, con una segunda reina ordenadamente colocada en lugar del alfil derecho. Curiosa variante.
—Un rey —explicó el bandolero señalándose a sí mismo— y dos reinas —añadió burlón, señalando a las dos mujeres, en verdad hermosísimas, que estaban sentadas a su lado. La ocurrencia desencadenó entre los presentes risas desenfrenadas y generosos gritos de complacencia. Menos divertido, Langlais volvió a bajar la mirada pensando que estaba a punto de morir de la manera más estúpida posible.
 
El primer movimiento del bandolero hizo que volviera el silencio más absoluto. Peón de rey avanza dos casillas. Le tocaba a Langlais. Vaciló algunos instantes. Era como si esperara algo, pero no sabía qué. Lo comprendió sólo cuando en el secreto de su cabeza oyó una voz que silabeaba con magnífica calma
—Caballo a la columna del alfil del rey.
 
Esta vez no miró a su alrededor.Conocía aquella voz. Y sabía que no estaba allí. Dios sabía cómo, pero llegaba desde muy lejos. Cogió el caballo y lo colocó delante del peón del alfil del rey.
Al sexto movimiento, tenía ya una pieza de ventaja. Al octavo, se enrocó. Al undécimo, era el dueño del centro del tablero. Dos movimientos más tarde, sacrificó un alfil, lo que le llevó, en el movimiento siguiente, a comerse la primera de las reinas adversarias. La segunda quedó atrapada con una combinación que —era consciente de ello— habría sido incapaz de realizar sin la puntual guía de aquella absurda voz. A medida que iba resquebrajando la resistencia de las piezas blancas sentía crecer, en el bandolero, una cólera y un desvarío feroces. Hasta llegó a temer la victoria. Pero la voz no le daba tregua.
Al vigésimo tercer movimiento, el bandolero le ofreció en sacrificio una torre, con un error tan evidente que parecía una rendición. Se disponía automáticamente a aprovecharlo cuando oyó que la voz le sugería de modo perentorio
—Cuidado con el rey, almirante. ¿Cuidado con el rey? Langlais se bloqueó. El rey blanco permanecía en una posición absolutamente inocua, detrás de los restos de un chapucero enroque. ¿Cuidado con qué? Miraba el tablero y no comprendía.
Cuidado con el rey.
La voz permanecía en silencio.
Todo estaba en silencio.
Unos cuantos instantes.


Después Langlais comprendió. Fue como un rayo que le cruzó por el cerebro un instante antes de que el bandolero extrajese de la nada un cuchillo y, rapidísimo, buscara con la hoja su corazón. Langlais fue más rápido que él. Le bloqueó el brazo, consiguió arrancarle el cuchillo y, como para concluir el gesto que él había empezado, le sajó la garganta. El bandolero se desplomó al suelo. Las dos mujeres, horrorizadas, huyeron de allí. Todos los demás parecían petrificados por el estupor. Langlais mantuvo la calma. Con un gesto que a continuación no habría dudado en juzgar inútilmente solemne, cogió el rey blanco y lo tumbó sobre el tablero. Después se levantó, con el cuchillo bien aferrado en el puño, y se alejó lentamente del tablero. Nadie se movió. Montó en el primer caballo que encontró. Echó una última mirada a aquella extraña escena de teatro popular y se marchó de allí. Como a menudo sucede en los momentos cruciales de la vida, se descubrió capaz de un único pensamiento, del todo insignificante: era la primera vez —la primera— que ganaba una partida jugando con las negras.   
Sobre las ilustraciones:

El dibujante Guido Crepax empleó a su personaje más conocido, la celebérrima Valentina, para dar un repaso a la literatura contemporánea en la serie Valentina legge (Valentina lee), publicada en la revista Linus entre 1993 y 1994. Crepax siempre demostró mucho interés por la literatura y en su obra son frecuentes las referencias literarias cuando no directamente las adaptaciones de clásicos de la literatura.

FICHA TÉCNICA
ALESSANDRO BARICCO
OCÉANO MAR (OCEANO MARE)
ANAGRAMA. BARCELONA, 1999
TRADUCCIÓN DE XAVIER GONZÁLEZ ROVIRA Y CARLOS GUMPERT

GUIDO CREPAX
VALENTINA LEGGE. LA BIBLIOTECA DI CREPAX
MONDADORI. MILANO, 2015



viernes, 7 de julio de 2017

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Samuel F. B. Morse además de inventar el código que lleva su nombre fue un artista reconocido que (mal)vivió mucho tiempo de sus retratos y pinturas de historia antes de tener éxito como inventor. En 1839, después de un viaje a París en el que conoció a Louis Daguerre, se interesó por el daguerrotipo cuya técnica ayudó a difundir por los Estados Unidos.

Una muestra de su trabajo fotográfico es esta foto en la que retrata a su esposa, Sara Elizabeth Morse, y a su hermana, Susan Walker Morse, jugando al ajedrez. Es un daguerrotipo de 1848 que se conserva en el New York Historical Society Museum and Library.



miércoles, 5 de julio de 2017

EL BLANCO ABANDONA


Fotografía de Uwe Schoor tomada en el bonaerense parque de Chacabuco donde, según nos informa el autor, las viejas mesas de ajedrez van desapareciendo poco a poco. También nos dijo que la foto se tomó en verano, como prueban las flores de jacarandá esparcidas por el suelo, y que el enorme gatazo que reina sobre el tablero no le quitaba ojo a la perra que el fotógrafo llevaba sujeta por una correa con su mano izquierda mientras manejaba la cámara con la derecha.

Uwe publicó la fotografía el 27 de noviembre de 2012 en su singular blog A6 —nombre de resonancias ajedrecísticas, por cierto—. En él, el autor pasea su mirada por la ciudad prestando una atención especial a aquello en lo que nadie suele reparar, en lo intrascendente pero no por ello insignificante, en lo que no suele ser visto, en pequeños signos que nos hablan desde rincones inesperados, en pequeños guiños ahogados entre el cemento y la prisa. Sin embargo, el conjunto aparece animado por un singular aliento poético. La poesía de lo desdeñado.

lunes, 3 de julio de 2017

MANIFIESTO EN FAVOR DE LA PROHIBICIÓN DEL AJEDREZ

MANIFIESTO EN FAVOR DE LA PROHIBICIÓN DEL AJEDREZ

Curioso juego este que consiste
en proteger a un Rey a toda costa.

Los códices ordenan, si fuera necesario,
incluso el sacrificio de todos sus vasallos.

Sacudid el tablero, la partida,
debiera terminarse
cuando se mueren todos los peones.




Poema del poeta asturiano Nacho González. Pertenece al libro «El cuaderno de la guerra y algunas notas sobre la paz» cuya publicación está prevista para julio de 2017.

Dibujo del caricaturista griego Michael Kountouris.