miércoles, 21 de marzo de 2012

LA PARTIDA. UNA HISTORIA REAL

Foto de Andrea Moreno
"La partida" es un libro de la artista y escritora colombiana Monique Savdié articulado en torno a un doloroso hecho real: el secuestro en el año 2001 de un empresario por parte de la guerrilla de las FARC. 

La historia del secuestro se cuenta a través de una partida de ajedrez. La razón de este hecho estriba en que el ajedrez fue un elemento que estuvo presente de forma significativa en el secuestro. En un momento de su cautiverio, el secuestrado, para mitigar la angustia y la soledad, pidió a sus captores la entrega de un juego de ajedrez que estaba arrumbado en uno de los campamentos en los que anduvo preso. 

El juego de ajedrez ni siquiera estaba completo, apenas contaba con el tablero y unos pocos trebejos; así que, con paciencia y con una habilidad manual que desconocía hasta ese momento, tuvo que ir tallando en pequeños trozos de madera y usando como herramienta un fragmento de una vieja y oxidada navaja las piezas faltantes. 

Cuando terminó su labor, el comandante del grupo guerrillero le retó a una partida. Poco a poco fue jugando contra todos sus captores y su superioridad en el juego pronto empezó a resultar evidente. Lógicamente, esas victorias simbólicas sobre quienes tenían el poder absoluto sobre su destino le proporcionaban una íntima satisfacción, le permitían ganar un espacio de libertad donde podía medirse de igual a igual a los otros, con las mismas reglas. Pero al mismo tiempo le exponían a otro tipo de peligro: el rencor de los derrotados.

El libro se estructura a partir de una partida real. Una de las más famosas de todos los tiempos: la  que enfrentó a los alemanes Adolf Anderssen y Jean Dufresne en Berlín, el año 1952, y que el primer campeón del mundo oficial de ajedrez, Wilhelm Steinitz, bautizara como "la siempreviva".
Maqueta de "La partida. Una historia real" de Monique Savdié
Y el propio libro, no en vano se trata de un libro de artista, presenta una peculiar estructura ajedrecística con una sola hoja plegada en zigzag que va alternando una página blanca con una página negra. Y en cada página, un capítulo, una jugada. 


Algunos comentaristas señalan que los capítulos de las páginas blancas son el territorio del secuestrado y los de las negras el de sus captores. Siendo esto evidente me gustaría añadir que la alternancia del blanco y negro parece simbolizar el progreso del secuestro, el lento transcurrir de las noches y los días en la inmensidad de la selva y la lectura en bucle a la que obliga el formato del libro parece llevar al lector en un viaje que va desde la captura del protagonista hasta la consecución final de la libertad recobrada.     


La presentación del libro consistió en una lectura dramatizada de la obra mientras en una pantalla gigante aparecían reproducidas las jugadas de "la siempreviva" que se realizaban en un tablero dispuesto entre las dos intérpretes.


Esta presentación ha demostrado ser una idea fecunda ya que ha generado una obra que amplía la propuesta del propio libro ya que ha abierto la puerta a que la obra pueda representarse a modo de performance. 


Y así se ha hecho en varias ocasiones con una puesta en escena que ha ido ganando riqueza visual y complejidad simbólica con el paso de las representaciones. Dos mujeres, una de ellas la autora, vestidas una de blanco y otra de negro leen los 47 capítulos del libro mientras un hombre, a veces enmascarado bajo un pasamontañas como si fuera uno de los terroristas, va ejecutando las 24 jugadas de la partida de Anderssen sobre un tablero.


Una cámara recoge las jugadas que se efectúan sobre el tablero y las proyecta sobre una pantalla mural de forma que el público puede seguir de forma simultánea el texto del libro y el desarrollo de la partida.


La escena se completa con dos figurantes ataviados de reyes de ajedrez, blanco y negro, que quizá simbolicen al secuestrado y a sus oponentes. 




Pero no acaba aquí la historia, la autora tiene en proyecto la realización de un libro gigante que pueda ser transitable por el público espectador, sería pues como una instalación, un lugar a propósito para reflexionar sobre la violencia




Foto de David Campuzano


FICHA TÉCNICA
MONIQUE SAVDIÉ
LA PARTIDA. UNA HISTORIA REAL
ILUSTRACIONES DE SARA HERRERA FONTÁN
ICONO. BOGOTÁ, 2011