domingo, 7 de junio de 2009

LOS SIETE INFANTES DE LARA


Los romances sobre los infantes de Salas (o de Lara, en versiones posteriores) constituyen uno de los ciclos épicos más importantes del romancero. Su argumento es el siguiente: Durante las bodas de doña Lambra y don Ruy Velázquez surge una disputa entre aquella y doña Sancha, mujer de Gonzalo Gustioz, preso de Almanzor en Córdoba, y madre de los infantes de Lara. Los hijos de doña Sancha injurian a Doña Lambra y esta pide venganza a su marido.

Don Ruy, que era tío de los infantes, traiciona a estos al hacerlos creer que Almanzor va a liberar a su padre. Al ir al encuentro de este se encuentran con una gran hueste musulmana y son muertos y decapitados. Sus cabezas son enviadas a Códoba y mostradas a Gonzalo Gustioz que reconoce a sus hijos.

Almanzor se apiada de Gonzalo Gustioz y le concede la mano de su hermana para que le consuele. De ese consuelo nació Mudarra González, el bastardo Mudarra, que con el tiempo iba a descubrir quién había sido su padre y a ejecutar la venganza en el asesino de sus hermanastros.

El episodio donde Mudarra descubre su verdadera identidad es el siguiente:

Sentados a un ajedrez
Despacio su juego entablan

Aliatar, rey de Segura,

Y el gran bastardo Mudarra,

Delante del rey Almanzor

Y en presencia de Axa,

Mora, que sirve Aliatar,
De mucho donaire y gracia.

Discurriendo van por lances,
Juegan con destreza y maña,
Que pierde mucho el que pierde
Y gana mucho el que gana.

El rey moro, que los ojos

Tiene puestos en quien ama,
Tocó una pieza por otra

Jugando una treta falsa;
Mudarra, que no conoce

Del rey la mano turbada,

Ni si por ver a su mora

Vino a jugar o jugaba,

A una parte echó la silla;
Las piezas todas baraja,
Y dando mano al tablero

En pie se pone y levanta,
Diciendo: -Tráteme bien

Quien a su juego me llama;

Que aunque no soy rey, la injuria

Con quien me injuria me iguala.-
Aliatar se espantó de esto,
Y de Mudarra se agravia:

Llámale bajo y espurio,
Hijo de ninguno, y nada.

A sus razones replica

Mudarra, no con palabras,

Mas levantó para el rey

Juntos ajedrez y tabla,

Con que sin reparo alguno

De muerte le descalabra


Una vez muerto Aliatar, Mudarra pregunta a su madre quién fue su padre para que nadie pueda llamarle hijo de nadie y descubre que es hijo de Gonzalo Gustioz. De este episodio podemos sacar como conclusión que el ajedrez era un juego noble en la corte de Córdoba ya en el siglo X y que el importe de las apuestas era importante. Quizá también podamos concluir que los tableros estaban trabajados en buena madera ya que con uno se podía matar a un hombre.

La ilustración que encabeza este artículo pertenece a "La historia de los 7 infantes de Lara" en 40 láminas dibujadas por Antonio Tempesta y grabadas por Otto Venius. En ella, durante las celebraciones que siguieron a las bodas, doña Lambra está retando a los caballeros a que superen a su sobrino en el juego de las tablas, los infantes de Lara están entretenidos, algunos de ellos jugando al ajedrez, pero el menor se dispone a aceptar el reto de doña Lambra, lo que desencadenará la tragedia.


FICHA TÉCNICA

ROMANCERO GENERAL
COLECCIÓN DE ROMANCES CASTELLANOS ANTERIORES AL SIGLO XVIII RECOGIDOS, ORDENADOS, CLASIFICADOS Y ANOTADOS POR DON AGUSTÍN DURÁN.
M. RIVADENEYRA , EDITOR. MADRID, 1854

OTTO VAN VEEN
HISTORIA GRÁFICA DE LOS 7 INFANTES DE LARA EN 40 LÁMINAS DIBUJADAS POR ANTONIO TEMPESTA Y GRABADAS POR OTTO VENIO
OTICE. MADRID, 1950

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